martes, 14 de octubre de 2014

VERY IMPORTANT DISCOTECAS Makin' Music











































Sé que no descubro nada a nadie cuando digo que  la música disco ha estado estigmatizada casi desde su fundación. Digo casi porque en sus inicios fue algo subterráneo, callejero, de pilares contraculturales sin apenas pretenderlo. Una especie de mágico redil dionisiaco donde era norma unas veces revelarse ante el orden no tanto social -que también- como hedonista de las cosas y en otras olvidarse de convenciones y asirse a esa cuerda como tabla de salvación ante la desesperación vital. Nada por otra parte lejano a lo que ya había sucedido y sucedería con otros estallidos (desde los inicios del rockandroll al apoteosis del movimiento hippie o la instauración de la música negra como el nuevo canon pop, pasando por la fiebre mod, el movimiento psicodélico y unos cuantos más). La fiebre de la música disco fue una especie de compendio de todo lo que estaba en el ambiente, de lo que se disfrutaba y también de aquello que se rechazaba; por un lado la extraña mezcolanza de ritmos negros, la electrónica incipiente y con alma, el boogaloo sudoroso, la efervescencia latina, el voluptuoso funk y el baile como forma de expresión. Por el otro los malos viajes, la negación de la melodía, la profundidad como sinónimo de pesadez, la ausencia del sentido del humor, en definitiva tomarse la vida demasiado en serio. Como todo, habría sus excepciones, pero a grandes rasgos ya lo retrató Nick Cohn en la novela ("Tribal rites of the new saturday night") que dio lugar a la película que sería a la vez cúlmen y precipicio de ese movimiento, "Saturday night fever"

 Es cierto que como todas las modas estuvo sujeta a una sobre explotación que mezclaba tanto hallazgos y genialidades como medianías y sin sentidos, pero solo ella se me ocurre que haya sido categorizada por sus defectos y no por sus enormes virtudes.  Pasando de lo generacional a lo particular y desde un ámbito  personal en absoluto iluminado por la belleza he de reconocer que oponiéndola al punk como su némesis particular (por época y situación personal) el resto de escenas no revivalistas palidecen hasta difuminarse del todo; Porque ¿Qué hacer frente a cuerpos esculturales (incluso a veces no) coronados con permanentes imposibles?, ¿Cómo resistirse a los escotes vertiginosos que desataban la imaginación, a las curvas libidinosas capaces de dejar sin aliento, a las piernas del tamaño de un rascacielos sedosas y listas para perderse en ellas?. No, lo siento, no había comparación posible entre ese paraíso o abrazar la grisura de lo andrajoso y la estética feista del punk. Podía ser entendible desde el prisma del excluido, el perdedor o el demente, pero nada más. Porque parece ser que ahora resulta que todos éramos por aquel entonces escoria, lumpen desubicado, deseoso de matar y destruir. Mentira. A finales de los setenta, desaparecida la dictadura y todo lo mal planteado que quisieran el relevo que la sucedió, uno no necesitaba ninguna contestación a otra cosa que no fuese al esperpento del look de la España de la transición (eso si que era punk de verdad), a su tristeza y pequeñez. También, pongamos las cartas sobre la mesa, a una cierta reafirmación en los valores inherentes derivados del natural desarrollo hormonal. Pechos, traseros, escotes, piernas , paquetes y labios ganaban por goleada a prácticamente todo lo que te pusiesen por delante. Del mismo modo que lo voluptuoso, aún siendo solamente sugerido, ganaba la batalla sin despeinarse, me maravillaba -de hecho sigue haciéndolo- la elegancia desvergonzada, el absoluto desprecio al que dirán tan presente en ese escenario y tan ausente en la realidad. Si, admito si quieren que en la traslación nacional era algo más deseado que real. Pero ¿Qué hay más seductor que lo deseado?. Ese tránsito del gañanismo al cosmopolitismo con la ausencia absoluta del sentido del ridículo con la que los caballeros lucían trajes de chaqueta de tres piezas, corbatas babero y camisas –estampadas o no-  y su cuello planeador. Incluso aquel hirsutismo -de tan exagerado esplendoroso- resultaba inquietante en el periodo en que uno debe asentar su emergente sexualidad.

Pero más alla del andamiaje estético, consustancial a una época, estaba lo realmente importante. Exacto, las canciones. Gracias a algunos amigos (Ay, que no es uno sino sus amigos, aquella gente que le quiere y aprecia a uno) me ha dado últimamente por rescatar de los cajones correspondientes de mi estudio un par o dos de centenares de artefactos de esa época. He llegado a alguna conclusión. Difuminada, tal vez mal expresada, pero conclusión al fin y al cabo ; A) Mis conocimientos son ínfimos, cada día que pasa soy más consciente de ello. B) Los prejuicios son lo peor. Sin discusión alguna. Y yo aún tengo prejuicios, lo admito. C) Dichos prejuicios solo sirven para limitar, constreñir el conocimiento y por tanto el placer. D) En esta vida uno piensa que se puede hacer de todo menos aburrir. Y menos todavía con premeditación y alevosía.

 Así que la música disco era y sigue siendo lo más parecido al paraíso en lo musical para uno. Una puerta de entrada a  salas y más salas dedicadas al placer y a las que difícilmente uno podría acceder más allá de su rol de voyeur; El Modern soul, el Cosmic Funk, el Soul sedoso y con su punto lascivo, el evocador Northern tardío y tantos y tantos otros apartados como los entendidos tengan a bien etiquetar. 

Música perfecta que no excluía a nadie más que aquellos que estuviesen regidos por los prejuicios; Construida tanto por los nuevos talentos como una cohorte de veteranos con ansias de reinventarse. Un edificio donde la melodía, la evocación, el retrato del instante como único objetivo tomaron carta de naturaleza y que, antes de fagocitarse (como en cualquier otro movimiento o escena, aunque estoy por decir que en mucha menor medida), nos ofrecieron momentos que perdurarán para siempre. Canciones exuberantes tanto en orquestaciones como en producción, coronadas por voces de otro mundo. Unas veces mostradas con elegancia suprema, otras con rotunda furia hedonista, y en la mayoría de las ocasiones, de ahí el prodigio, combinando forma y fondo. 

 Esta lista pretende ser un diminuto y sentido homenaje hacia aquellas aventuras. Espero sea de su agrado.



martes, 7 de octubre de 2014

La hora de Lalo Schifrin










































No voy a aburrirles con datos biográficos del argentino Boris Claudio Schifrin, los pueden encontrar fácilmente en la red. Tan solo diré -para aquellos afortunados que estén todavía por la labor de descubrirle- que es uno de los músicos más fastuosamente poliédricos que conozco. Un tipo formado en las grandes orquestas (de Xavier Cugat a Dizzy Gillespie pasando por Quincy Jones), capaz tanto de tocar cualquier palo de la hoy llamada Latin music (de la bossa-nova reluciente a un latin soul avanzado, de jugar con el boogaloo o de entretenerse con el bolero o la samba) como de practicar el mod soul y mod jazz con una elegancia reveladora. Un tipo que redefinió el -a mi juicio mal empleado- concepto de lo cool haciendo que supurase de forma natural en cada una de sus notas. Espectacular en la composición de bandas sonoras que oscilan de la cinemática más estricta y cabal a las progresiones groove más atrevidas e innovadoras. Un tipo capaz de aunar la lírica del folklore con el atrevimiento y la supuesta banalidad del modern disco y ser siempre él. Sampleado (ese "Danube incident" para siempre relacionado con Portishead)  y citado en incontables ocasiones todo en su música es un festín pantagruélico poblado de beats, de sutiles melodías y de atmósferas evocadoras siempre pespunteadas con una cenefa de osadía y malicia.




























Para esta pequeña y humilde aproximación a tan esplendoroso universo he tenido la osadía de tomar un poquito de cada cosa y enlazarla en una lista que espero les sirva, sino de carta de presentación a los ya familiarizados con su obra, sí de plácida compañía. Desde extractos de algunas de sus bandas sonoras para películas consagradas ("The Cincinatti Kid", MGM, 1965, "Bullit" Warner Bros. 1968, "Sol Madrid" MGM, 1968 o "Enter the dragon" Warner Bros, 1973) a partituras para series de televisión ("The man from Thrush", de "The man from unce" , aquí el agente de la Cipol,  o "More Mission" de "Mission imposible"). Desde canciones de discos aparentemente dedicados a la bossanova ("The wave" de "Insensatez" (Verve, 1968) y que terminan por adaptarla a su peculiar estilo a experimentos con la electrónica como "Secret code" de su sorprendente "There's a whole Lalo Schifrin goin' on" (Dot, 1968) , una manera de lleva a su terreno la obra de Jean Jacques Perrey o de Gershon Kingsley, un castillo de efectos moog arriba moog abajo de robótica elocuencia.  Tampoco he querido obviar sus extravagantes aproximaciones a la música sacra ("Agnus dei") o la música de cámara en ese trip que es "The disection and recontruction of music from the past as performed by the inmates of Lalo Schifrin dementes ensemble as a tribute to the memory of the Marquis de Sade" (Verve, 1966) ni, mucho menos, olvidarme de sus estupendos discos en el el sello de Creed Taylor centrados en la música disco -por supuesto siempre a la manera Lalo Schifrin que son "Black Widow" (CTI, 1976) o "Towering toccata" (CTI, 1977). Dos discos, dicho sea de paso, que hay que escuchar para creer.

 Dejaremos par una hipotética segunda hora su material para las películas "The Fox", "The Liquidator", "Rollercoaster", "Cool hand Luke", "Dirty Harry", "Murderer's row", "Mannix"  o colaboraciones -extravagantes o no- con Leonard Nimoy, Wes Montgomery, Candido, Dennis Coffey, Cannonball Adderley o Grant Green. 



jueves, 2 de octubre de 2014

AUGUSTO ALGUERÓ Tuset Street BSO. ( Polydor lp, 1968)
















































































La calle Tuset de Barcelona es una calle pequeña situada entre la travesera de Gracia y el Paseo de la Diagonal que a finales de los años sesenta llegaría a convertirse en símbolo de la modernidad barcelonesa y cuartel general de la gauche divine. Una especie de trasunto a la catalana -y salvándose las distancias que se quieran- del Carnaby street londinense

 Antes de adquirir ese pequeño estatus un joven director de la escuela de Barcelona llamado Jordi Grau barruntó una idea extravagante; Combinar sus recuerdos del Paralelo -de El Molino principalmente- con ese incipiente oasis de modernidad que se oteaba. Para tal empresa se embarcan a lo largo de la odisea de su rodaje una serie de personalidades cuanto menos opuestas. Dos ejecutivos de Suevia films (El responsable de producción de Eduardo de La Fuente y el observador y jefe de compras Alfredo Escobar), el antaño jefe del comité de intelectuales del partido comunista, el realizador, guionista, crítico y promotor cinematográfico Ricardo Muñoz Suay, el guionista Rafael Azcona, la súper estrella Sara Montiel, su abogado Fernado Vizcaino Casas y el propio Jordi Grau.

 La idea del director es interesante. Pretende que partiendo del mito de Don Juan (retratado como un tipo elegante, irónico y culto) y desde unos presupuestos europeos se retrate la Barcelona más moderna. Ricardo Muñoz Suay y Rafael Azcona se encargan del guión y casi todos sus amigos de la Escuela de Cine de Barcelona se involucran (Jacinto Esteva, Joaquín Jordá, Carlos Durán…). Pero pronto los ejecutivos sugieren la inclusión de Sara Montiel como estrella de la película, proposición que a Grau no seduce en absoluto. Pese a sus reticencias se entrevista con la estrella y finalmente accede a las presiones. Según cuenta él mismo en sus memorias "Confidencias de un director de cine descatalogado" (Calamar ediciones, 2014) en un principio las cosas marchan más o menos bien pero pronto comienzan a existir tiranteces que llegan a un punto de no retorno. Grau será despedido y su idea inicial desechada. La película la firmará Luis Marquina.

 En el capítulo "Quién fue quién en la calle Tuset" de las citadas memorias el mismo Jordi Grau narra su odisea con el proyecto con esta conversación con el abogado de la actriz  Fernando Vizcaino Casas;

"… FVC confesó haber tratado de mantener mi presencia en la película, convencido de que había intentado favorecer a Sara mediante encuadres y puesta en escena. Le habían mostrado la proyección de todo lo rodado, como prueba condenatoria contra mi cuando, a su parecer, era todo lo contrario, pero chocaba con una oposición cercana a la histeria que le había obligado a limitarse a su posición de abogado puesto que, en realidad, le habían contratado para eso. De pronto FVC se volvió hacia mi con mirada cómplice:

-Dime la verdad ¿te la has tirado? -preguntó exactamente con esas palabras.

 A mi mente acudieron entonces montones de imágenes y miradas, aquella cama recién hecha y abierta en la habitación del hotel, y respondí sin dificultad:

- No.

La conclusion del irónico escritor y abogado FVC, curtido en más de mil batallas, fue sabia y rotunda:

-No me digas más…"

Vayamos ahora a lo que nos interesa. Dado el volumen y fuste de la empresa no se repara en nada. Se contrata a Augusto Algueró para que componga su banda sonora. Una partitura que en la opinión del que suscribe es lo único verdaderamente digno de ser recordado del proyecto. Grabada en los estudios Landsdownee de Londres sin reparar en gastos (Algueró era toda una institución musical en España, compositor, arreglista y orquestador de multitud de éxitos) el disco es todo un rara avis en la discografía de la época. Moderno, chispeante, de fastuoso sonido y ciertamente redondo. Cuenta como ingeniero de sonido con John Mackswith competente profesional que igual sirve para un roto que para un descosido (ha trabajado con los Flower Pot men, Peter Sarstedt o The Family Dogg y lo hará en el futuro con Joe Dassin, Los Rubettes o ¡Sixto Rodriguez!) y le acompañan como vocalistas principales Phil TrimMadeleine Bell.  Es una banda sonora cosida de grooves, soul y con una linea melódica recurrente que dependiendo de la escena que ilustra contará con su pertinente dosis de vehemencia y ritmo o con la evocación y elegancia requerida. 



 Ya la intro con los títulos de crédito nos hace salivar. "Tuset street (introducción)" es una salvajada de freak soul cosida de vientos, con un bajo apisonadora y coros despendolados. "Tuset solitario", que cierra el disco, es una nueva toma de la misma canción  y un poco más moderada en su resolución. Lo mismo sucede con "Bocaccio soul" (que sería el single) y "Bocaccio". La primera con la voz de Phil Trim y la segunda en una toma instrumental.  Mención aparte en el capítulo de grooves merece la soberbia "En el pub", anfetamínica pieza de baile con hammond a tutiplén y una guitarra final absolutamente sorprendente.

En el pub


La otra parte de la banda sonora seria lo que podríamos llamar música incidental; la misma melodía tratada de diversas formas, ora con un mellotron, ora con un Friscornio para iluminar escenas ("Tema de Jordi y Violeta", "Jordi Borracho", "Apartamento de Jordi", "Intimidad"…). Junto a ellas evocadoras Bossas y dos tomas (una en inglés y otra en castellano) del pertinente tema de amor "Solo pienso en ti" / "This lonely heart" a cargo de Phil Trim y que no desentonarían en absoluto, que digo, refulgirían deslumbrantes, en cualquier partitura de Jerry Goldsmith o John Barry.

 Poco más que añadir. Escuchen y juzguen.


martes, 30 de septiembre de 2014

"Hombres y bólidos" por BELTRAN MONER (Berta, 1973)
















































































Hagan un breve ejercicio de abstracción. Me estoy dirigiendo a todos aquellos que no tengan cierta edad y gusten de imaginar. A los que lo vivieron en vivo y en directo tan sólo les sugeriré que dejen paso por un instante a la evocación nostálgica. Bien, ahora piensen por un momento que no hay un calvo listo (otra cosa también será, no lo sé, pero desde luego calvo y listo seguro) viviendo del cuento a la sombra de un piloto de talento. Sean generosos y consideren la posibilidad de un locutor con cierto grado de conocimientos, interesado en algo más que en el lametón oneroso y ciertamente vergonzoso, que intente explicar aquello que sucede y no lo que desea que haya sucedido… ¿ya?… estupendo.


Bien, sigamos. Estamos en 1973. En España, por supuesto. TVE (la única televisión de este país, junto a su segundo canal, el llamado UHF) retransmite los domingos a mediodía las carreras de Fórmula 1. Un joven brasileño, narigón y con la piel machacada por un acné mal curado esta partiendo la pana, literalmente. Se llama Emerson Fittipaldi y pilota un Lotus negro con ribetes dorados y estampado de publicidad de la marca de cigarrillos John Player Special. El interés por dicho deporte parece tener cierta proyección y en Prado del Rey encargan a J.M. Castillejos  la producción de un programa dedicado al motor y centrado principalmente en la categoría reina. Junto a las imágenes, un tanto ingenuas se le encargarán las cortinillas o momentos musicales al músico y montador musical Rafael Beltrán Moner. Originario de Villarreal, Moner estudia y obtiene el titulo superior de piano en el conservatorio de Valencia a las ordenes del maestro Leopoldo Magenti. Este, que sería el organista de Bruno Lomas, llegaría a firmar como Pol Magenti la barbaridad "Reino oscuro de Satanas", recopilada en el estupendo "I Lost my mind" y que demuestra que lo increíble, ecléctico y sorprendente del pozo sin fondo que es el vivero musical valenciano.



El disco en cuestión, publicado en 1973 por el sello Berta (una especie de subsello para productos de poca relevancia comercial del sello Polydor) lleva el título de "Hombres y bólidos". Comienza con "Sportsmen" la sintonía de Especial deportes de TVE y continua con una apoteosis de música de  librería. Una partitura atiborrada de grooves, funk y variaciones psicotrónicas que van del wah wah al fuzz, de los vientos souleros a la electrónica, de las percusiones modernísimas a los beat casi Kraut. También en ocasiones más amable y accesible, con dejes que recuerdan a Los Relámpagos, a Herb Alpert y sus Tijuana Brass y a la música brasileña. Un disco endefinitiva que pretende no tanto ilustrar como acompañar los diversos momentos de la carrera y entrenamientos. Títulos como "Carrera y llegada a meta", "Entrenamiento", "Vuelta de reconocimiento", "Final"o la misma "Sintonía Fórmula 1" son clara muestra. Escuchen y juzguen ustedes mismos

Entrenamiento


Vuelta de reconocimiento


Carrera y llegada a meta


Sintonia Fórmula 1


Dificultades en la pista


Amanecer


Final





Existe también, más accesible, una reedición de este disco de principios del 2000 publicada por el sello Wah Wah.








miércoles, 3 de septiembre de 2014

SEXOLOGIE Un viaje sonoro a través del placer (Trip #2)





































NATHANIEL MERRYWEATHER Lovage
HERVE ROY Voix unique
PETER THOMAS Modern sex
ARMANDO TROVAJOLI Sesso matto
GIANNI MARCHETTI Part-y-time
STEFFI VIJNAK Bangkok at night
STAFF'S CARPENBORG Let the thing come up
DANYEL GERARD Sexologie
GERHARD HEINZ Love, love, love
BRIGITTE & LUMI Incontro
BACKGAMMON Sunset in Ibiza
MAGIC CARPET Kamasutra
SIRARCUSA Love games
ORCHESTRA KING ZERAND Night song
NICO FIDENCO Eternal anguish
PIERO UMILIANI Fotomodelle
ROLF WILHEM Do it yourself
FANTASTIC PLASTIC MACHINE Green door
FRANCO MICALIZZI Hold up
PATCHWORK Afro-disiac
ATOMIC CIRCUS Ombilic contract
OUTRO Una vez llegado a este punto

sábado, 30 de agosto de 2014

SEXOPOLIS Un viaje sonoro a través del placer (trip 1)









































INTRO Una película verdaderamente sexy
JEAN PIERRE MIREUZE Sexopolis
ROLF KÜHN Playmate
ANT SUE Música romántica
ORCHESTER WERNER MÜLLER Body building
KENSSUKE SHINA Nude music
GIANFRANCO PLENIZIO Grigioperla
DE GIAFFERI Sado-maso
THE PRIMEVAL RHYTHM OF LIFE Sex goddess
BILL LAWRENCE Pussy baby
THE BACKGROUND STUDIO GROUPIES Come shoot
KARL HENINZ SCHÄFER Le couleur des yeux
SERGE GAINSBOURG & JANE BIRKIN 69 année erotique
NICK WILSON Suggestion
PHILIPPE NICAUD C'ex
STEFANO TORRISI Having fun
GIANPIERO REVERBIERI The reincarnation of Isabel
ANNIE GERMAIN, ORSO MARIA GUERINI & FRANCO MICALIZZI Laure (aime moi)
LAURA SAINT PAUL So
FRANCO CAMPANINO The climber
OLIVER DESPAX Dingo (love on the beach)
RITA Erotica
OUTRO Te encuentro cambiada

jueves, 28 de agosto de 2014

MARIO MOLINO "3" (CAM 052, 1973)














































































Angeli del 2000


Shake Psyco


Jerk beat


 En realidad la banda sonora para "Gli Angeli del 2000" (Hanil Ranieri, 1969) "Mario Molino 3", publicado por el sello CAM en 1973, probablemente sea el Lp más completo del guitarrista Mario Molino. Desde la canción que da título a la película, trufada de efectos electrónicos, beats de bateria y efectistas riffs de guitarra (quizá algo más que deudora del "Psyche rock" de Pierre Henry incluida en su "Misa para los tiempos actuales" de dos años antes) hasta "Woman", evocadora y sugerente pieza con -juraría, aunque viene sin acreditar- la voz de Edda dell Orso, es uno, otro más, de los innumerables ejemplos en que la música que ilustra las imágenes para la que fue concebida es infinitamente superior a lo ilustrado. En este caso la historia de Marco, traficante y adicto obsesionado con el recuerdo de Valeria, su enamorada, muerta delante de él en un trágico accidente. Marco tiene una especie de idilio con Angela, una estudiante que vive en un edificio de apartamentos cercano a su piso y con la que pretende suplantar el doloroso recuerdo de Valeria. Asqueado con su vida y sus circunstancias participa a su pesar en una guerra de bandas que parece abrirle los ojos y redimirlo. Una vez lograda la hazaña, esperando a Angela y en parte superados sus traumas, mientras cruza la calle para reunirse con ella, es él ahora el atropellado, muriendo delante de ella e impidiéndole por tanto comenzar de nuevo.

Pero volvamos a las cimas del disco para quién esto escribe; "Shake psyco" auna vientos souleros y beats de batería con sintonías cinematográficas y un hammond omnipresente hasta lograr un beat moderno à la page. "Jerk beat" sigue similar camino, ahora con el groove rítmico absolutamente acelerado, despendolado, mientras una guitarra zigzagueante la cose por completo. Cambiamos de tercio con "Le mani", su vibráfono, sus coros femeninos, su ritmo moroso y volvemos a hacerlo con la aventura en exótica de "All see saw", bongos, efectos, vibráfono y vientos. "Bossa jaguar", como su título indica, es la preceptiva bossa, Otras, menores y meramente incidentales sin las imágenes que ilustran ("Furto di droga", "L.S.D. una croce", los tres "Poemas") completan el disco. Ahora solo queda que escuchen y juzguen.

Woman


All see saw


Le mani